Por lo general, en mercadeo
y en todos los asuntos de la vida, cuando se trata de tomar decisiones (tal
como cuando la misión es gerenciar) o
alcanzar el éxito, mucho se habla de lo “que se debe hacer”, y tácitamente del
mismo proceso y de los mismos conceptos se desprenden los “que no se debe
hacer” y casi siempre estos no son más que ideas opuestas, -por ejemplo, se
debe planear, no se debe improvisar-.
Por el contrario, en muy
pocas oportunidades se enuncian las decisiones o formas de pensar que en
mercadeo pueden asegurar el camino al fracaso, y justamente esas ideas fueron
las que más atrajeron mi atención de “La miopía del marketing” de Levitt.
El principal destinatario de
este artículo conoce perfectamente las 4 condiciones que garantizan que una
empresa que aparentemente está en expansión decaiga, pero en caso de que un
lector desprevenido llegue a estos párrafos, son:
- Creer que el crecimiento está asegurado por el crecimiento de la población.
- Creer que el producto no tiene sustituto que pueda competir con el.
- Basar su estrategia en producir masivamente con el fin único de disminuir los costos unitarios.
- Dedicar esfuerzos únicamente a mejorar el producto y bajar costos de producción con base en tecnología e investigación.
De forma muy diferente debe pensar y actuar quien se
dedique al mercadeo, quien trabaje en este campo tiene que tener en mente que:
- Es muy importante que las decisiones que se tomen a nivel gerencial estén orientadas a satisfacer las necesidades de los clientes, como único método para mantener una compañía o un producto vigente.
- Es fundamental entender que por encima de nuestro producto o servicio está la necesidad del cliente que originó que este existiera, y se debe asegurar que esta necesidad sea satisfecha de acuerdo a las expectativas del cliente.
- Se debe evitar limitar la visión del negocio a la actividad actual, estar permanentemente atentos para identificar las oportunidades que surgen, en el entorno del negocio.
- Tener siempre presente que el objeto del negocio debe estar alineado con la necesidad del cliente.